domingo, 5 de febrero de 2012

REFLEXIÓN

A veces, cuando estamos profundamente enamorados, estamos ciegos, sordos ¡y hasta nos convertimos en  tontos! Porque el amor no nos deja ver mas allá del corazón, pero debemos entender que somos imperfectos  débiles y, sobre todo, humanos.
Pero es comprensible que amar y dejarse amar es un don maravilloso el cual pocos tenemos el privilegio de disfrutarlo. Este sentimiento tan grande y tan fuerte  es una espada de doble filo, peligrosa y penetrante, pero a todos nos gustaría llevarla aunque fuera mortal.
Yo, personalmente, puedo decir que he buscado ese amor recíproco  por treintaytantos años. Alguna vez pensé que era imposible, porque un amor tan fuerte, capaz de dar su vida a cambio del ser amado, sería difícil de de encontrar; un amor no egoísta, no mentiroso, no vanidoso, no orgulloso, no falso y mucho menos infiel o interesado en su propio beneficio! Pero hoy me  siento tan afortunada, 
tan  bendecida por Dios por haberme dado la oportunidad de encontrar  un ser tan maravilloso y especial como lo encontré... me siento afortunada  por tenerle en mi vida  y espero con la ayuda de Dios poder seguir amándole te tal manera, porque amarle así me da vida, me da fuerzas me, da alegría, me da paz, y soy feliz a su lado. No hay un lugar en el mundo en donde me sienta mas a gusto que no sea en su regazo. Es tan dulce y tan placentero, tan impresionantemente inexplicable, que no tengo las palabras, o peor aún, no existe la expresión que lo pueda describirlo. Sólo puedo decir que le amo, le amo con todas mis fuerzas, y amarle me mantiene con vida.
TE AMO, MI ÁNGEL HERMOSO. TUYA, MÍO, NUESTRO. TE AMO.

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