Me refugio en tu
cuerpo, me detengo en tus ojos cuando el día llega a su fin y rodeo tu desnudez
en un abrazo lento. Mis labios caminan sobre tu piel, explorando tus aromas entre
delirios... Sabes quién soy... soy ese hombre que tiene el corazón abierto a
tus caprichos, tu esposo amante, tu esposo amado…

Eres una diosa
entre mis brazos, soñadora, deseosa, excitante, ¡soy tu amante! ¡Soy tu esposo!
Como dios mitológico me siento entre tus piernas, te seduzco, te acaricio, te
beso delirante. Con el máximo placer me busca tu boca, me encuentra, me
recorre, se deleita en mí... apasionadamente ¡Ay, amor! ¡De qué forma me
provocas! ¡Nos amamos tan dulce y suavemente! Me entrego a ti, me acompañas y,
como locos, llegamos hasta el cielo, dulcemente.
Mi Esposa, mi Amiga
y mi Amante, siempre tuyo, siempre mía, siempre nuestro. Te amo.